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Exposición 2006 en Tafí del Valle
L a L e t r a C h i c a d e l o s D u m i t
Ernesto Dumit en el Hotel Tafí
foto: Mónica Avolio para CAM
Entre los legendarios artistas tucumanos, sin dudas reconocemos a Ernesto Dumit como un viejo lobo al acecho, listo para sorprendernos con bravuras de arte mayor. A lo largo de los años el Turco nos ha enseñado que hay dos Dumit; el artista, cruel, irritante sarcástico, el que devora y tortura a sus personajes, el prodigioso monstruo que entre la realidad y la ficción da forma a los más atormentados sueños, y el otro, el hombre, emotivo, sincero, solitario, nostálgico, desdichado, que no se deja ver sino a través de la letra chica.
Las pinturas que hoy nos convocan evocan los recuerdos de una vida intensamente vivida con defectos y virtudes, con emociones muy fuertes y con vital energía. Allá lejos y hace tiempo, El árbol solo, La niña en el Bosque, Mujer con pájaro, o la serie Pueblo viejo, nacen a partir de la mancha, la soltura de la línea que a modo de escritura va registrando escenas intactas en la memoria del artista, como los rincones humildes o los caseríos descubiertos junto a su maestro Timoteo Navarro cuando juntos salían a pintar. Pasado y presente se encuentran en las imágenes que van configurándose en el espacio reducido como eco de la nostalgia. Este Dumit es intimista, su espacio vital se ha reducido y el planteo del espacio plástico acompaña ese estado, el espectador está empujado a acercarse, la obra propicia una la lectura sincera y directa para corroborar que la fuente de inspiración es la vida misma. La simplificación del dibujo, la cualidad de su diseño, la libertad en el empleo del color y las sutilezas de las texturas que encontramos en el conjunto de las obras, logran una unidad plástica de gran refinamiento y en ocasiones cercana a la abstracción.
Pero en esta misma muestra otro Dumit aquel que recoge los nombres de dos grandes artistas, Pablo Picasso y Jerónimo Bosch, viene a hablarnos de la vida y del amor en su propio lenguaje el de la poesía.
Cuantas imágenes plenas de belleza y sensualidad salen de esas palabras, cuanta pintura, cuanto color y musicalidad acompañan al hijo del pintor.
Ambos se pintan, ambos se escriben, los dos se hablan y nos hablan de cosas que entendemos, que amamos, en fin de la vida misma.
Al crear una obra de arte el artista crea en sentido universal, ambos artistas nos muestran que la creatividad, eterna aptitud humana para hacer arte, reside por sobre todo en la fuerza y personalidad del artista, por eso esta muestra a través de la letra chica de los Dumit, nos da la posibilidad de mirar más allá y penetrar con los ojos en el espíritu del poeta y el pintor.

Silvia Leonor Agüero
Tafí del Valle - Tucumán - Año 2006

La Letra Chica de Dumit

 

 

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